Un registro que no se puede rellenar hacia atrás
La hora la pone el sistema, no la persona. Cada anotación queda atada al local y a quien la hizo, y eso es exactamente lo que separa un histórico defendible de una carpeta rellenada de golpe.
El plan está hecho y la carpeta está en la oficina. El problema nunca es el plan: es que los registros se rellenan a bolígrafo el día antes de la visita, y eso lo nota cualquier inspector que lleve tiempo en esto.
| PRODUCTO | LOTE | CADUCA | ESTADO |
|---|---|---|---|
| Salsa brava | L-2209 | hoy | Retirar |
| Carne picada 160 g | L-2214 | mañana | Consumir |
| Mermelada Ocultø | L-2198 | 3 días | En rango |
| Pan brioche | L-2231 | 5 días | En rango |
La hora la pone el sistema, no la persona. Cada anotación queda atada al local y a quien la hizo, y eso es exactamente lo que separa un histórico defendible de una carpeta rellenada de golpe.
Cada equipo tiene el rango que le corresponde: no es lo mismo una cámara de congelación que una vitrina de postres. Cuando una lectura se sale, aparece marcada en el panel del día en vez de quedarse enterrada en una hoja.
El histórico sale en un archivo, por periodo y por local. Se acabó buscar la hoja de marzo en un archivador — y si falta un registro, lo ves tú antes que la inspección.
El plan está hecho y la carpeta está en la oficina. El problema nunca es el plan: es que los registros se rellenan a bolígrafo el día antes de la visita, y eso lo nota cualquier inspector que lleve tiempo en esto.
No. El plan lo redacta quien te lo lleve; Lincom es donde viven los registros que ese plan exige. Si ya tienes plan, se configuran sus puntos de control y a funcionar.
Cada anotación guarda hora, local y persona, y el histórico se exporta. Frente a hojas de papel juega a favor precisamente porque las horas no las pone nadie a mano.
El hueco se ve. Es información: el tablero enseña lo que queda pendiente hoy en cada local, así que un registro que falta se detecta el mismo día y no seis meses después.